Los peligros del Sobrediagnóstico

Hace unos días, he leído unos porcentajes alarmantes. Decían que en Europa un 5% (3,3 millones) de los niños y adolescentes entre 6 y 17 años padece TDAH. En España, hay una prevalencia del 6,8%. Se trata de uno de los trastornos más importantes dentro de la Psiquiatría Infanto-Juvenil, constituyendo cerca del 50% de su población clínica.

Intenté entender qué hay detrás de este diagnóstico, y el motivo de su curva ascendente.

En primer lugar, es la consideración que tenemos. En lugar de considerar al TDAH, un Trastorno con una causa Psicosocial y del entorno del niño (familia, colegio), se considera su causa biológica, y por lo tanto, se quita de toda responsabilidad a la familia, y se estigmatiza al niño.

Creo que si tuviéramos en cuenta, en mayor medida, al contexto social del niño, si las Terapias Familiares tuvieran un papel protagonista, y el niño pudiera expresar cómo se siente y las emociones que le embargan (y no sabe cómo hacerles frente), disminuiría este porcentaje.

Es decir, hay muchos niños que no cumplen todos los criterios para recibir el Diagnóstico de TDAH (como ocurre con otras alteraciones), sin embargo, se utiliza para su evaluación el DSM V (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales) y se incrementa de esta manera el porcentaje.

Y lo más triste del asunto, es que medicamos a niños, cuando podemos involucrar a la familia y a su entorno próximo, y enseñar estrategias, tanto para ellos como para su entorno.

Entonces me pregunto, por qué no tenemos en cuenta el estilo de vida de los niños, su alimentación, y estilo de crianza., ¿por ejemplo?

Considero que es de relativa importancia hacer una reflexión sobre este tema, porque realmente….no puedo dar crédito a que uno de cada diez niños pueda nacer con un Trastorno del Comportamiento. Y mucho menos depositar toda la responsabilidad en ellos.

 

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