Terapia Breve

¿Qué es la Terapia Breve?

 

La Terapia Breve es un nuevo modelo de terapia que busca solucionar los problemas de la manera más rápida, eficiente y menos dolorosa. Busca atacar el problema que determine el paciente como el causante de su conflicto “Aquí y Ahora“. La Terapia Breve acude al pasado únicamente en dos casos: cuando el paciente lo considera importante para solucionar su problemática actual, o cuando el terapeuta estime obtener recursos adicionales y útiles para ampliar la gama de posibles soluciones al problema planteado.

Cuando nos encontramos frente a una dificultad – sea personal, relacional o profesional – la primera cosa que intentamos hacer para resolverla es utilizar una estrategia que nos parece productiva, tal vez porque ha funcionado en el pasado para una situación similar. Si la estrategia elegida funciona la dificultad se resuelve en tiempo breve, pero a veces sucede que nuestra estrategia no funciona como esperaríamos y que esto nos lleva a intensificar nuestros esfuerzos en esa dirección, desde que la solución pensada nos parezca aún la más lógica, obvia, o la única posible. Pero cuanto más aplicamos esta estrategia más la dificultad inicial parece no sólo irresoluble sino incluso se complica, transformándose en un verdadero problema estructurado.

En estos casos son los mismos esfuerzos que la persona ejerce en dirección del cambio que mantienen la situación inmutable, es decir: las “soluciones intentadas” probadas por el sujeto y por las personas de su entorno para intentar resolver el problema terminan por alimentarlo y determinar así su persistencia. Estos intentos de solución son reconocidos a menudo por la propia persona como no funcionales pero, a pesar de eso, ella no consigue hacer de otra forma, desarrollando así una arraigada confianza en la posibilidad de un cambio de la propia situación problemática.

Desde un punto de vista estratégico, por tanto, para cambiar una situación problemática no es necesario desvelar las causas originarias (aspecto sobre el cual, por otro lado, no tendríamos ninguna posibilidad de intervención), pero trabajar sobre cómo esto se mantiene en el presente, gracias a la repetición de la “solución intentada” adoptada. Por este motivo, el terapeuta estratégico se enfoca, desde el inicio de la terapia, sobre la ruptura de este círculo vicioso que se llegó a establecer entre las soluciones intentadas y la persistencia del problema, trabajando sobre el presente más que sobre el pasado, sobre cómo funciona el problema más que sobre el “porqué” existe, sobre la búsqueda de las soluciones más que de las causas.

Si bien la Terapia Breve como lo indica su nombre, implica tratamientos mucho más cortos respecto a otras técnicas tradicionales, esto no significa que la Terapia Breve sea fácil. Su principal enfoque involucra cambiar de una forma de pensamiento lineal (causa-efecto) a uno sistémico (sistemas, subsistemas y sus interacciones), es decir, no se trata al individuo y su problema en forma aislada, sino que lo considera dentro de su contexto actual y sus interrelaciones. Esta filosofía es la que permite a la Terapia Breve aplicarse adecuadamente tanto al tratamiento de familias, como de parejas, individuos, u otros sistemas de interacción humana.

Se trata de una intervención terapéutica breve (entendiendo por breve menos de 20 sesiones) que se ocupa, por una parte, en eliminar los síntomas o el comportamiento disfuncional por el cual la persona ha recurrido a terapia, y por otra parte, en producir un cambio de las modalidades según las cuales la persona construye su propia realidad personal e interpersonal.

La Terapia Breve es dinámica y flexible, en donde se identifican los problemas y la gama de posibles soluciones, de igual forma se analizan los intentos de solución pasados, para fijar metas y alcances del tratamiento y diseñar las intervenciones adecuadas a cada caso. Esto convierte al proceso de terapia en un esquema totalmente interactivo en donde se complementan las dos partes expertas: el experto en técnicas de Terapia Breve (el terapeuta) y el experto en su problemática (el cliente).

El objetivo último de la intervención terapéutica se transforma así en el desplazamiento del punto de observación del sujeto de su posición originaria rígida y disfuncional (que se manifiesta a través de las soluciones intentadas) hacia una perspectiva más elástica y funcional, con mayores posibilidades de elección. De este modo la persona adquiere la posibilidad de afrontar el problema sin rigidez y sin estereotipos, disfrutando de la ventaja de haber desarrollado diversas estrategias de resolución.

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